martes 2 de febrero de 2010

clientes por el mundo ( o el mundo es un pañuelo)


Cada vez que llego pronto a trabajar, si me meto al bar de la lado a tomar un café, dentro del establecimiento puedo asegurar que el 90% son clientes mios. Por supuesto les saludo y me saludan radiantes. Si no tomo un café y aprovecho para hacer alguna compra, véase en la farmacia, la mercería, la tienda de ropa de niños baratísima o la tienda que hay cruzando la avenida donde venden cosas de decoración "divinas de la muerte" y donde me gusta perderme y mirar todo el género nuevo que van trayendo y comprar algún caprichito para casa, durante todo el trayecto me cruzo por lo menos con 7 u ocho clientes.



Estoy todo el camino diciendo "hola", "hasta luego" , "sí, ahora entro a trabajar"... a diestro y siniestro. Incluso me han llegado a encargar por la calle dos barras de pan gallego "blanquitas, que luego me paso...". Al final, cuando llega mi hora de entrar y me voy acercando a la tienda, no puedo evitar saludar a los clientes que me encuentro con un medio ataque de risa...


Y que conste que no me quejo, me encanta que me dirijan la palabra tan amablemente y tan cordialmente, y hasta con alegría de ver a la chica de la tienda del pan fuera del mostrador y con ropa de calle. Incluso el otro día, al cruzar un semáforo donde me daba todo el sol de frente y no veía tres en un burro, me paró una clienta a saludarme "chica! hasta luego!"


Lo que pasa que llega un punto que ya es demasiado para mi. Me los encuentro por toda la ciudad y territorio aragonés.






Un año, acudimos la familia con unos amigos a la celebración de la noche de las ánimas que se celebra en un pueblecito del Moncayo, Trasmoz concretamente. Cuando estábamos sentado en la puerta del bar tomando algo, pasó una señora , se paró delante de mi y me dijo:



"anda! tu eres la chica de Pekín Pekín no? te he reconocido por la voz, porque sin el uniforme no me había dado cuenta"



"ahí va! qué casualidad verte por aquí!" le contesté


"huy, de casualidad nada, maña, que soy la presidenta de la asociación cultural y estoy trabajando para que toda la celebración salga bien"

Después de este encuentro, esta mujer me mantuvo en Zaragoza informada de todas las celebraciones culturales que se celebraban en Trasmoz...hasta que dimitió del cargo.






Otro día, estábamos tomando algo mi marido, con mis hijos y unos familiares en la cafetería de la hospedería del castillo del Papa Luna, en Illueca. Sí, allí también estaba una clienta que resultó ser oriunda de ese pueblo.



Para darme de cabezazos contra la pared o practicarme el Hara Kiri, el caso que ya os he contado en varios post de la clienta de las fresas, que su hija resultó ser vecina mía, y ahora tengo que sufrir la carga de encontrármela (a la madre) deambulando por la comunidad o en la piscina comunitaria con sus nietos y no despegármela de la chepa ni con agua caliente.

Hoy ha entrado una clienta, ya os hablé de ella de pasada en un post, es esa chica que el día que tuve que ir al internista y no venía nadie a sustituirme se quedó conmigo en la tienda para evitar que yo cometiera alguna locura.

Entra con su hija y me dice:

-Anda Mª Luz que no veas ayer por la tarde que show ¡¡y tú sin darte cuenta!!

-¿qué dices? ¿ayer por la tarde?


-¡¡Si!! ibas en tu coche, detrás de mí por la Avenida de San José. Yo te vi por el retrovisor y justo cuando paramos en un semáforo en rojo, te empecé a hacer unos gestos y aspavientos, que los conductores que me vieran pensarían que estaba loca jajaja ¡y tú sin enterarte!

-¿Que me dices? ¿pero cómo quieres que me entere? ¡si vas delante y yo no te veo ni sé qué coche tienes! jajaja. Además aparte de eso, yo iba histérica pues llegaba tarde a una reunión, como para fijarme en la loca del coche de delante...jajaja

-Pues fíjate que hasta mi hija me dijo "pero mamá ¿qué haces? ¿a quien llamas?" y le tuve que decir que estaba Mª Luz, la chica del pan, detrás de nosotras, sí la que está en la tienda de Pekín Pekín y lleva el pelo rojo. ¡¡jajaja no veas como nos reímos!!


Vale, de acuerdo, Zaragoza no es una megametrópilis, pero también es casualidad parar detrás de esta chica en el mismo semáforo a la misma hora en una avenida que está en la otra punta de donde ambas vivimos, como lo es que la pesada de las fresas sea medio vecina mia, y ni siquiera en las escapadas de fin de semana me libre de ver a los clientes por esos mundos de Dios.



sábado 30 de enero de 2010

"Er chiste" (sin acritud)

* Hola, buenos días
* Buenos días, ¿qué desea?
* Quiero esos dos funcionarios, por favor.
* ¿Como dice?
* Esos dos funcionarios que te quedan ahí, que los veo muy tostaditos, como me gustan a mí.
* Pero eso no son funcionarios...
* ¿Ah no? ¿qué son pues?
* Ba-gue-tes

Gracias Elena-Z , muy bueno jajajaja

miércoles 27 de enero de 2010

estanterías de exposición



Recuerdo cuando asistí a la entrevista para optar a este trabajo que una de las cosas que me preguntó el jefe de RRHH fue que qué es lo que más me llamaba la atención cuando entraba a una tienda de esta cadena. Sin titubear le respondí que el brillo y los colores que tienen todas la estanterías siempre repletas de productos apetitosos e impecables. El entrevistador, con una amplia sonrisa se dio por satisfecho.


También recuerdo que una de las primeras cosas que me enseñaron en la primera tienda en la que estuve durante 4 meses fue a no coger ningún producto de las estanterías. Las estanterías están de exposición y si algún cliente demanda ese producto se le da de los que guardamos en los estantes de abajo. La razón es muy sencilla, así nunca se dejan las estanterías como una boca mellada a la que le falte un diente aquí y otro allá y nos evitamos el trabajo de tener que rellenarlas continuamente.


Las mimamos, les cambiamos los productos dependiendo de la época del año en que nos encontremos, las limpiamos y les sacamos brillo. Es nuestro escaparate interior y la intención de mantenerlas así de lustrosas es la de que los clientes sientan la misma sensación que tenía yo cuando solo era una clienta.




Una vez, hace bastante tiempo entró una chica embarazadísima y me pidió un frasco de alubias blancas en conserva. Yo, para no perder la costumbre, me agaché y le di un frasco de los de abajo.


-No ese frasco no-me dijo la chica señalando hacia lo alto-quiero ese de ahí arriba.


-A ver, mira, es lo mismo-le expliqué-esos lo tenemos de exposición y no los tocamos, mira ¿lo ves?-le digo enseñándole el frasco que he cogido y comparándolo con el de arriba.


-NO, es que yo quiero ese de arriba, me gusta más.


-¡¡Pero si es igual!!


-No, no es igual, esas alubias son diferentes a las que tu tienes en la mano. ¿no lo ves?


Así que aguantándome las ganas de decirle cuatro cosas, y aplicándome el lema de "el cliente siempre tiene la razón" no me quedó otra que coger la escalera de mano del almacén, subirme todos los peldaños y cogerle SU frasco de alubias blancas, eso sí, no sin antes desearle que le provoquen por la noche un ataque de gases y que el niño que llevaba le saliera con un antojo en toda la cara de un frasco de judías (bueno, luego me arrepentí por desear esto último. Mira tú que culpa tenía el pobrecico de tener una madre tan capulla). Aún tuvo el cuajo la tía pedorra de decir, cuando tuvo el frasco en sus manos "ah pues sí que son iguales". En fin, en fin...paciencia....


Hace un par de semanas, vino una chica a ayudarme. Era una moza muy majica y muy trabajadora que llevaba poco tiempo en la empresa. Cuando entró a la tienda a primera hora y vacía de gente, me encontró frenteando las estanterías y acordándome de las compañeras que estuvieron por la tarde dando productos del sitio prohibido. Incluso tuve que coger la escalera para poner una lata arriba del todo, cuando en los estantes de abajo había por lo menos dos docenas disponibles para vender.


Cuando la chica se incorporó al trabajo, y le puse al corriente de donde estaban las cosas, le pedí que se quedara cinco minutos sola, mientras pasaba a por un cortado al bar de al lado y así poder bebérmelo en el almacén antes de que entrara la marabunta.

Al regresar con mi cortadico en la mano, la chica, me miró asustada y dijo:

-¡¡Ay!! ¡¡antes de que me riñas!! ¡¡voy a reponer esa lata de olivas que he cogido de la estantería!!

-No te preocupes, que si luego lo repones tú a mi no me importa pero ¿no has visto que las tienes en el estante de abajo? ¡si te has tenido que subir en la escalera para coger la lata!

-Sí, si ya sé que debajo hay latas y le iba a dar una de esas a la señora que me la ha pedido y me ha dicho que esa no quería, que quería de las de arriba que son mejores.

-¿queeeeee? ¡¡¡¡si son iguales!!!!!

-Sí, ya se lo he dicho a la señora, pero ella ha insistido en que no, que un día le disteis una de ahí arriba (mentira cochina) y estaban muy ricas, pero otro día le disteis una de abajo y estaban asquerosas.

Lo que hay que oir....vivir para ver.

Nota: No os entusiasmeis. La foto no es de la tienda, es una imagen sacada de Google. Las estanterías de la tienda son mucho más vistosas jejeje

miércoles 20 de enero de 2010

el precio de la fama

Han habido veces, tres en concreto que me he sentido como una estrella de cine, o simplemente una "Belén Esteban" tímidamente descubierta por alguien.




Recuerdo un día de verano, por la tarde a eso de las 5 , lo que en Zaragoza significa 39 ó 40º a la sombra. Yo entonces trabajaba en otra tienda (Cierzo si lo lees te mando un besico). Entraron a la tienda dos guiris "tipical", colorados como dos cangrejos, en camisetas de tirantes luciendo el jamón de york, sus chanclas y pantalones cortos y por supuesto sus cámaras colgadas al cuello. Con mi escaso ingles nos pudimos entender y les pude servir lo que deseaban, que no recuerdo bien si fueron olivas o pepinillos. Encurtidos en fin. Una vez pagada la compra , me pidieron que me dejara hacer unas cuantas fotos a lo que les contesté escandalizada ¡¡¡NOOOOOOORRRRRRRR NI SE LES OCURRA!!!


Ellos insistieron un poco más pero ante mi rotunda negación se fueron de la tienda con sus olivas en la mano y sus cámaras en el cuello.




Hace unos pocos meses, me ocurrió otra cosa parecida que si queréis que os diga la verdad, me llegó al alma y me llenó de orgullo, os voy a contar por qué. Era ya la hora de cerrar casi, y entró un mozo a comprar pan. Era un cliente que no había visto "¿nunca?" lo sé porque a esas horas raro es el cliente que no conoces que entra a la tienda. Ya sabes quien falta de venir a por su baguette tostadita o a por sus dos croissans blanquitos, son clientes que salen de trabajar y antes de subir a casa pasan por la tienda. Bueno, como os contaba. Cuando le di el pan y le cobré, antes de irse, este chico, rumano para más señas, me preguntó:




-¿Tú estuviste hace mucho tiempo en la tienda de "Avda. París" verdad?


-ssssssiiiiiiiiii......-le contesté ojiplática


-Es que me acuerdo de ti.


-¡Anda! ¿¿¿de verdad??? lo siento, pero yo no me acuerdo de ti, sois tantos clientes y hace ya tres años que no estoy en esa tienda...




Siempre te llena de orgullo que te recuerden con agrado gente a la que trataste hace tiempo.....




Y la última vez fue muy graciosa. Fue la semana pasada cuando entré a una papelería que está cerca de la tienda, pero no al lado, a comprar un sobre de correos justo antes de iniciar mi turno de trabajo. Entré (no conozco para nada al hombre de la tienda, aclaro) y pedí el sobre:




-Hola buenos días, ¿tienes sobres de correos?


-Hola! sí tengo. ¿Cómo lo quieres?


-Un tamaño un pelín más grande que los normales.


-Tengo este tamaño y este.


-¡Vale! perfecto, me quedo este pues ¿cuanto es?


-0,25 céntimos


-Muy bien, toma.


.....y me dice con una timidez y un apuro como si acabara de descubrir que bajo el pañuelo y las gafas de sol de su clienta se esconde una Penélope Cruz (por poner un ejemplo cualquiera jajaja)





-Vale, gracias....oye....Tú eres la chica de Pekín Pekín ¿¿verdad??


-jajaja sí! ¡ahora mismo entro a trabajar, adiós!


-¡Hasta luego!


sábado 16 de enero de 2010

verdades y mentiras que corren por internet

Todo/as recibimos al día montones de mails en los que nos instan a realizar cadenas interminables para que se cumplan nuestros deseos y bajo la amenaza de que si no los reenvías a cientocincuentamil personas, los peores desastres que te puedas imaginar te ocurrirán a ti y a dos de tus futuras generaciones en 24 horas.


También recibimos correos alertándonos de terroristas de incógnito que estaban en la caja del Hipercor y no les llegaba para pagar la cuenta, a los que un alma caritativa los ayudó a salir del apuro y los terroristas en agradecimiento le contaron en secreto que en las próximas 24 horas no pisaran ese centro comercial porque iba a ser objeto de un atentado.

O de esos ladrones que te llaman por la ventanilla del coche y tú al abrirla te dan a probar un perfume con el que te drogan y te desvalijan el bolso.


O correos alertando de no abrir el famoso mail con el símbolo de la antorcha olímpica pues te infectará el ordenador con un virus que ni el de la gripe A.







Incluso he llegado a recibir un correo, en el que te cuenta con pelos y señales los efectos perjudiciales de la Coca-Zero, con la que puedes coger hasta un Lupus mortal (sí, sí, tal y como lo leéis, el que me lo mandó se quedó tan ancho, qué poco me conocía el cabrón).





En fin, entre los numerosos mails idiotas, me ha llegado uno varias veces alertando sobre una moneda turca muy parecida a las de dos euros. Y he de confesaros que justo lo recibí por primera vez cuando ya me la habían colado.


Un día, al hacer caja al mediodía me encontré con la sorpresa, una moneda muy parecida a la de dos euros que no era tal. Me la quedé y me la traje a casa para enseñársela a los mios, simplemente por curiosidad. Solamente la usamos para coger los carritos del hipermercado .





Al poco tiempo unos "cos" (chavales de unos 16 ó 17 años) me la volvieron intentar a colar, tan espabilados ellos, que me quisieron pagar con ella un chicle de cinco céntimos. La pusieron así, como quien no quiere la cosa encima del mostrador y solo les faltó ponerse a silbar y mirar para otro lado, a ver si colaba, pero esa vez no funcionó el timo.





Mucho cuidado con estas monedas, doy fe de que no es un bulo:




Por cierto, mi variedad favorita de Coca-cola es la Zero, total, como ya tengo lupus.....

martes 12 de enero de 2010

¿conoces a mi hija?

Ayer entró un abuelico al que nunca antes había visto, o por lo menos no me acordaba de él, a la tienda a comprar . El señor, muy majete y agradable, me pidió una barra de pan:



-¡Hola buenos días! ¿qué le pongo?

-Hola buenos días, quiero una barrica de pan.

-Sí, ahora mismo, ¿qué clase de pan quiere?

-Pues no sé, una barra, de las que se lleva mi hija.

-Huy señor, es que yo no sé quien es su hija.

-Sí, mira, es rubia y viene todos los días a comprar pan, si la tienes que conocer...

-Pues seguramente que si la viera sabría quién es, pero yo no sé quien es su hija, señor....


-Que sí, mira, vive allí en el nº 39 ¿lo ves?

-Señor, que no sé quien es su hija, que bastante tengo con acordarme de todos los clientes como para conocer a sus padres o familiares. Si es tan amable, ¿me dice qué barra de pan le pongo?

-Es que no sé qué pan se lleva mi hija ¿no la conoces? ¿y a mi mujer? a veces también viene aquí a comprar pan.

-Que no señor, que seguramente sí que las conoceré pero le vuelvo a repetir que NO SÉ QUIÉN ES NI SU MUJER NI SU HIJA

-Que sí, mira, mi hija vive allí en el nº 39 (uffffffffff qué paciencia por Diosssss, para una miserable barra de pan lo que hay que aguantar sin quitar la sonrisa de la cara) ¿lo ves? allí está el garaje , al lado del portal. Es rubia y trabaja en el Hospital Provincial.

-¿Le pongo una baguette?, tome son 0.65 céntimos, muchas gracias. ¿quién va ahora?

lunes 4 de enero de 2010

Os la debo...

Hace unas semanas fui invitada a realizar un meme dedicado a una de las cosas mas bonitas que se puede hacer cotidianamente,
como es sonreír.





No pude rellenar uno de los requisitos en el que debía poner una imagen que me hiciera sonreír pues en ese momento no se por que no me funcionaba la opción de cargar imagenes. También he de confesaros que aunque me hubiera funcionado perfectamente no hubiera sabido que imagen poner, pues tampoco tenia ninguna especial guardada y tampoco me apetecía poner cualquiera que apareciera en Google imagenes.





El domingo, mientras me sentaba aquí frente al ordenador vi asomar entre las docenas de papeles que guarda mi marido encima de la mesa, desordenados e inútiles (cariño, yo también te quiero..) un papelito en el cual reconocí la letra principiante de mi hija, la cual a sus cinco años esta aprendiendo a escribir y lo que es mejor a plasmar pensamientos.





Es su primer esbozo de una posible historia comenzada por su padre con un clásico "había una vez.. " y no pude por menos que sonreír y emocionarme al leerla.





Aquí tenéis la imagen







Os lo traduzco:

Había una vez (esto esta escrito por mi marido)

un pagaro que no tenia ni papa ni mama i bibia solo en un nido

Sinceramente, ¿no es para sonreír?